A algunos líderes de la Florida no les importa en lo absoluto a quién dañan


MIAMI – La próxima vez que ustedes oigan decir que el hospital Memorial Jackson es incapaz de ayudar a los residentes necesitados que no pueden darse el lujo de pagar por la atención médica, piensen primero en el gobernador de la Florida Rick Scott, y luego en su alegre banda de ideólogos, conocidos como los republicanos en la legislatura de la Florida.

Consideren lo que está sucediendo en la Florida en este preciso momento. Tiene que ver con un asunto urgente que está a punto de llegar a la ebullición –pero que no debe tomar por sorpresa a ninguno de nuestros legisladores en Tallahassee. Comenzando, por supuesto, por el gobernador Scott, quien permitió que esto sucediera.

La noticia no es tan buena. La administración Obama ha informado a los líderes de la Florida que no tiene intención de enviar los más de cien mil millones de dólares que se necesitan en el presupuesto de este año para cubrir los costos de hospitalización de los pobres y no asegurados. Ese déficit surgió en el presupuesto del año pasado, pero el gobierno federal rescató al estado y luego acordó enviar $1,3 mi millones a lo que en la Florida se llama Reserva de Bajos Ingresos (LIP, por sus siglas en inglés) –una cuenta en la que los dólares federales se equiparan con el dinero proveniente de condados, distritos de impuestos de hospitales y agencias estatales.

Se pensaría que la legislatura de la Florida, a pesar de un problema republicano con Obamacare, hubiera tomado en serio lo que sucedió el año pasado e idearan un programa para enfrentarse al tema. En otras palabras, esto no era una sorpresa, un segundo problema al cual enfrentarse. ¡No! Ellos sabían lo que se les venía encima. La propuesta de los federales era clara: al aprobar la nueva ley, la Florida se desharía de LIP y lo reemplazaría con la expansión de Medicaid por medio de la Ley de Atención Asequible (ACA, por sus siglas en inglés).

A pesar de esto, y con total conocimiento de que tendríamos este problema de financiamiento médico, una vez más los republicanos se atrincheraron y básicamente dijeron NO a Obamacare para la Florida. Con sus acciones agregaron: ¡Y no nos importa a quién hace daño!

El resultado: la Florida encabeza la nación en el rechazo al financiamiento de Medicaid de manos del gobierno federal, según un informe de la Fundación Robert Wood Johnson y el Instituto Urbano, lo cual fue reportado  en agosto por periódicos de todo el estado. Al rechazar estos idiotas (perdonen el insulto, pero ¿hay otra palabra  mejor?) el dinero de Medicaid, la Florida puede perder $66,1 mil millones en financiamiento federal durante la próxima década. Lo cual nos convertiría, por cierto, en el número uno del país en pérdida de financiamiento federal. Logramos ganarle a Texas, que puede perder un poco más de $65 mil millones.

Aún más serio es que a medida que pasan los meses, la gente real que necesita atención médica –incluyendo a niños y ancianos– tendrá que conformarse con un resultado que pudo haber sido evitado si a los republicanos en Tallahassee les importaran más sus electores y un poco menos los que lo patrocinan. Y por cierto, como reportó The Tampa Bay Times, el Memorial Jackson “está entre los mayores perdedores potenciales” de esta batalla ideológica.

Pero la historia sigue. Es un elemento de empleos. El mencionado Informe de la Fundación y el Instituto Urbano también dice que los 24 estados que han decidido no expandir Medicaid –la mayoría de ellos con gobernadores republicanos–  pueden perder el incremento de 172 400 empleos en 2015. Como si pudiéramos darnos ese lujo…

Los críticos responderán con: “Pero el programa no es gratis. Tenemos que devolver ese dinero”.

Eso es cierto en parte. Pero permítanme explicar y luego usted decide. Bajo ACA, durante los tres primeros años de la expansión (Medicaid), el gobierno federal paga el 100 por ciento. Después de esos tres años, el estado paga una parte. Específicamente en el caso de la Florida, de los $66,1 mil millones que mencioné antes tendríamos que pagar $5,4 mil millones hasta 2022.

Señores, veámoslo de otra manera. Imagínense que ustedes van al banco y su banquero les dice: “Tenemos este gran negocio y creo que ustedes deben participar”. Y agrega: “Por cada $66 dólares que yo les presto, todo lo que me tienen que devolver es $5,40. Ah, por cierto, y durante los tres primeros años que les presto el dinero no tienen que pagarme…”

Ahora, fíjense en esto. ¿La ideología hace fracasar un buen negocio que puede provocar una  mejor atención médica para las muchas personas que necesitan ayuda en la Florida –cuya cifra es de más de un millón?

Vamos, hasta incondicionales de los negocios como Industrias Asociadas de la Florida y la  Cámara de Comercio de la Florida, que generalmente están de parte de los legisladores republicanos, han emitido documentos programáticos en los que urgen a los legisladores a aceptar los dólares federales para expandir Medicaid.

 

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